Los
Trabajos Prácticos de Nicanor Parra Haciendo
un breve inventario, se requiere mencionar "El Quebrantahuesos",
1952, poesía mural hecha a base de recortes de diario siguiendo
las normas del collage. Sin embargo, la reproducción de algunas
de sus láminas en revista "Manuscritos", introducida
por Ronald Kay Aunque
el mismo Parra, a mi juicio, sucumbe a la ilustración, en 1958,
al editar "La Cueca Larga", con imágenes de Nemesio Antúnez Justamente,
ruptura garantizada por la obra de Catalina Parra En
este sentido, Catalina debió habérselo impedido, porque
"Artefactos", que es un conjunto de tarjetas que recogen sentencias
y dichos populares, editado en 1972, plantea una interlocución
dinámica y productiva con el espacio plástico, a tal punto
que no es posible concebir la poética de Eugenio Dittborn Finalmente, en 1988, Nicanor Parra expone sus "Trabajos Prácticos", rebautizados en otro momento como "Obras públicas". El subtítulo de estos es explícito: poemas objetos. Entonces, en la secuencia de guiños parrianos hacia el espacio plástico, hay avances y retrocesos; hay momentos de mayor extensión problematizadora de las relaciones entre imagen y palabra; hay momentos de mayor subordinación de la imagen a la palabra. Con todo, valga preguntarse si es legítimo considerar los "Trabajos Prácticos" de Parra como una obra que opera en las artes visuales, obligando estatutariamente a la crítica a no considerarla fuera de los límites de la poesía chilena. En ese caso, estaría en los límites. En el caso de su inclusión al espacio plástico, sólo sería pan corriente. Y no estaría mal, pero habría que establecer sus interdependencias e interpelaciones con obras plásticas que, formalmente, le son afines, y que, dentro de sus límites jurisdiccionales, no sobrellevan el apelativo de "poemas-objeto". Sólo hacen poemas, los poetas. Aún cuando digan que hacen "poemas-objeto". De un artista visual que trabaja con objetos, lo menos que se podrá decir es que "con su deber no más cumple". Parra lo sabe. Cumple, a la inversa, con el deber de su institución, doblándoles la mano en el oficio de disponer de una herramienta suplementaria. Mi hipótesis sobre Parra es que los objetos, acomodados por la palabra sobre un soporte inerte, pueden ser, tanto un "plus" como una "resta" de sentido. De ahí que todos sus poemas en "Trabajos Prácticos" se edifiquen bajo las determinaciones del fantasma del objeto, que amenaza el mundo de la poesía. Entonces, tenemos, la poesía a la sombra del objeto. Pero, en términos estrictos: ¿A qué hace sombra? ¿A la palabra? ¿Y por qué la palabra dejaría que esa sombra le cayera encima y la interpelara? Probablemente, porque no puede sino afirmarse en la inadecuación de si misma con las cosas. El objeto, como sombra que anticipa su concepto, la pone en duros aprietos, porque señala el destino que ésta no puede cubrir. Finalmente, para comenzar, en nuestro país, donde las artes de la excavación han adquirido un estatuto metodológico significante, la recuperación de restos de cosas, de cuerpos, indica la imposibilidad que tiene la palabra jurídica, por ejemplo, para "forcluir" el nombre de los padres a quienes esas filiaciones remiten. En este sentido, el objeto, en la poesía visual, así llamada, es puesto delante para desviar la atención sobre la falla de la poesía contemporánea, en cuanto a ya no poder resistir el deseo de expansión que la revolución tipográfica mallarmeana, como efecto de revolución cezanniana en el campo literario, señala como límite condicional para una reforma total del entendimiento; es decir, de lo que es posible entender, en nuestra escena de escritura, como reforma de la poética general. Lo anterior me remite al peso que tiene el título de estos trabajos de Nicanor Parra: "Trabajos Prácticos". La práctica parece indicar el valor suplementario de la adecuación a nivel del fraseo; es decir, del farseo. El poema como tragedia, el objeto como farsa. Lo Práctico, siendo el atributo literario del "chanchito llamado "Práctico"". El único que no desobedeció. Su casa resistió el furioso soplido del Lobo. El Hombre de los Lobos podría ser, denominado, poeta chileno lírico. Del tipo "olerí-oleri-oleri". Expreso común del "flatus vocis". Cuando
Parra escribe "Práctico", hace resaltar lo que señala
como un abandono: la teoría. El sabe: profesor de mecánica
racional. Hay una teoría implícita, en la poesía
chilena, que es necesario diluir. Teoría no sólo implícita,
sino simplícisima: dominio del poeta como voz de la tribu. Esto
es, efecto de "flatus lupus" (el aliento onto-programático
del Lobo). Chanchito "Práctico" levanta su casa con ladrillos
in-amovibles. Su "Trabajo Práctico" es poner el objeto
ladrillo delante del efecto de la voz. El objeto será la sombra
acarreada de la palabra inválida. Más bien, el producto
del sombrío acarreo del objeto, para levantar su monoliticidad
reducida y concentrar el proceso de trabajo en la noción de artefacto.
Esa Entonces,
"El Quebrantahuesos" era un ejercicio de enlace en que la tipografía
recortada se dejaba atrapar en la mucosidad de la goma arábiga,
mientras que los artefactos eran una manifestación de un "deseo
miguelítico" en la poesía. Es decir, los artefactos
fueron a las letras chilenas lo que los "miguelitos" a la locomoción
facciosa. Parra, un extremista. Los "Trabajos Prácticos",
más aún, han traspasado el deseo miguelítico y han
entrado en las artes funerarias, porque se nos aparecen como retracciones
de animitas literarias. | |||||||||||
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