DE
CÓMO LA OBRA DE PABLO RIVERA DESMONTA LA IMPOSTURA POLITICA DE
LA PROMOCIÓN POPULAR. He
sostenido que no hay “exposiciones históricas” y que
nuestras obras hacen historia. Solo que el discuso de los medios no está
a la altura de las historias que nuestras obras involucran. Es el caso
de Minimal III, de Pablo Ribera, el artista chileno presente en la Bienal
de Sao Paulo. ¿Qué es lo que se repite de su prestación
de obra? Que se trata del diagrama de una vivienda básica y que
reproduce de manera paródica una cita de una obra clave del minimalismo
“frío” (léase, anglosajón). Pero se olvidan
que ya en la I Bienal de Artes Visuales del Mercosur (1997), Pablo Rivera
En 1996, en la exposición de arte joven que se realizó en
el Museo Nacional de Bellas Artes, curatoriada por Guillermo Machuca
Pues bien: para “Chile Artes Visuales 100 años” escogí
un trabajo suyo de “intervención” de un universo objetual
complejo: la arquitectura funeraria. Pablo Rivera contrató varios
nichos, en un cementerio, nada más que, para instalar, detrás
de una vitrina, los prototipos empleados para producir su obra “Mimbrimal”.
Era su “venganza” formal respecto del “instalacionismo
academizado” que se ha instalado, valga la redundancia, en nuestra
escena plástica. Pero resolvió, en sala, no entrar a competir
con el trabajo de Rosa Velasco ¿De donde partía su decisión de exponer, en ese “archivo funerario”, los prototipos de la escultura… chilena? De la aguda observación de la objetualidad reparatoria, que podemos apreciar en el cuartel de infantes de algunos cementerios. En los nichos que se acoge a los niños muertos, los familiares instalan sobre la faz del nicho, un espacio de estantería pequeña, que protegen con una puerta vidriada, del tamaño del nicho. Allí depositan los objetos más queridos del niño, en algunos casos, fotos, o alguna prenda vestimentaria. Su obra en la bienal debe ser analizada teniendo en cuenta estos antecedentes. No basta con apelar a la vivienda básica, sin poner esa vrase en contacto con el caso de las “casas COPEVA” y de su “plastificación”, que las convertía en una parodia de un “envolvimiento” de Christo. Además, en el momento de la edición del escándalo copevano, autoridades políticas invitaron a Christo a venir a Chile. La “plastificación” de los bloques habitacionales convertían el proyecto de Christo en una tentativa “abyecta”.
Entonces, desde ahí, a la cita al diagrama del cubo de Sol Lewitt
solo había un pequeño paso. Lo importante no es decir “vivienda
social”, sino apelar a la racionalidad implícita en la formulación
de un plan de vivienda, que proviene desde la era democristiana inicializante
de la “promoción popular” (revolución en libertad)(sic).
Lo que estuvo escrito en el programa electoral del Frei Padre en 1964,
se termina de desmantelar en el 2000, cuando los herederos de su industriosidad
política, terminan por agenciar la habitabilidad COPEVA. O sea,
la obra de Pablo Rivera, no solo se las emprende con la escultura PYME/Municipal
chilena, sino que recupera del léxico que congeló el activo
de las luchas urbanas de los 60´s, la fuerza analítica para
designar las actuales condiciones de habitabilidad del arte chileno. Es
decir, su falta de casa. O sea, que lo único a lo que
puede aspirar, es a … las restricciones sociales de una vivienda
básica. | |||||||||||||
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