MAPA
DE LAS ARTES: SAO PAULO (1). En
el espacio plástico brasilero existe una reconocida fascinación
por los mapas. En 1994, Ivo Mesquita tituló Cartografías,
un ensayo curatorial sobre el nuevo arte latinoamericano. Era necesario
redibujar la trama de productividades que convertían a la coyuntura
plástica de los ochenta en un momento de aceleración formal.
Luego, en 1997, trabajó como asistente curatorial en la XXIV Bienal
de Sao Paulo, cuyo curador general fuera Paulo Herkenhoff Definitivamente, la hipótesis de Herkenhoff sobre una identidad abierta y transversalizante atentaba en contra de un nacionalismo de nuevo tipo, oculto en las redes de la subordinación internacional. Los nuevos dineros requerían de pronta garantización externa, sobre todo, neoyorquina. Después de la XXIV Bienal los dineros nuevos se tomaron la decisionalidad de la Fundación Bienal y concibieron la famosa exposición Brasil 500 años. Para ello se requería, voluntariamente o involuntariamente, fragilizar el activo simbólico de la bienal. Y lo consiguieron. No solo políticamente, sino museográficamente. Respecto de esto último, el signo de la regresión fue la escenografización de la exposición. Inconcientemente, se convirtió en una respuesta histérica del "país profundo" en contra del acumulado de su propio mito modernista.
Cuando Ivo Mesquita fue nombrado curador de la XXV Bienal de Sao Paulo
sabía que tendría que librar una dura batalla en contra
de los agentes de los dineros nuevos, cuya ideología de fragilización
de la bienal ya se había extendido en un cierto estrato de curadores
e historiadores, deseosos de recibir un buen retorno. De hecho, en las
redes curatoriales, los resentimientos profesionales hacen que los enemigos
de los enemigos sean amigos. En esta nueva trama de amistades reparatorias
de segundo orden, el boycot de los nuevos dineros en contra de la política
de Ivo Mesquita Entre tanto, los dineros nuevos se expandieron, desde la Fundación Bienal, a la Fundación 500 años, y de ahí, a una nueva empresa creada especialmente para producir las nuevas exportaciones de arte brasilero: Brasil Connect. Se trataba, simplemente, de los mismos dineros nuevos, reconvertidos en una estrategia de circulación internacional que buscaba validar las recomposiciones internas. Sobre todo, cuando Brasil Connect, logra desplazar a la Bienal de Sao Paulo, como decisora de la presencia brasilera en la Bienal de Venecia. ¡Que victoria! Poder determinar desde el empresariado, una representación nacional. ¡Y qué humillación! Por otra parte, la operación conjunta consistía en hacer coincidir la victoria deVenecia con la presentación de Brasil 500 años en el Guggenheim. La exposición recibió la peor crítica que haya recibido una exposición brasilera en treinta años. La ansiedad inscriptiva de los agentes de dineros nuevos tiene sus costos.
Entonces, en términos internos, había que normalizar la
bienal. Para ello se recurrió a la invitación de un curador
extranjero: Alfons Hug En este sentido, la versión de la XXV Bienal de Sao Paulo se realizó en un ambiente de espectación interna, deseosa de regresar a un orden. Nunca he visto una bienal más ordenada, en el concepto y en el montaje. Si bien la propuesta curatorial de Doce ciudades fue asumida de manera un tanto literal, por sus gestores, sin embargo la sección de representaciones nacionales fue de una gran calidad. Esto implica que, desde hace unas cuantas bienales a la fecha, independiente de los conflictos ya señalados, los curadores generales han podido establecer relaciones de interlocución mayores con los curadores nacionales. De este modo, la Bienal de Sao Paulo se refuerza como instancia de garantización del arte contemporáneo. Los conflictos actuales sobre designaciones y fragilidades solo manifiesta el tipo de contradicciones que las prácticas de arte permiten verificar en la invención simbólica de la globalidad. ¿Cuál fue la respuesta de Ivo Mesquita? Diría que ante el regreso al orden de la bienal, éste se hizo situar a la cabeza del Museo de Arte Moderno de Sao Paulo, para desarrollar un trabajo de infraestructura, que involucrara revitalizar la práctica curatorial y fortalecer una musealidad que debe responder a la altura de las exigencias del arte contemporáneo latinoamericano. | |||||||||||||
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