En mayo del 2007 publiqué en este sitio un texto titulado “Bienales Bienales Bienales Bienalesâ€. Lo he releÃdo a propósito de las tonteras que Machuca  dice sobre las bienales en La Tercera del 24 de octubre: “Las bienales son eventos de la industria cultural, en especial Sao Paulo, por la grandilocuencia del espacio. No creo que la solución sea apelar a la noción de archivo o a la discusión. Las bienales ya no me interesan, porque son encuentros sociales, ferias, un espectáculo y no hay soluciónâ€.
No sé cuantas bienales conoce Machuca pero me pregunto si al propio sistema bienalero le interesa su palabra. Sin duda, el problema no es ese; digo, el des-interés de Machuca por los encuentros sociales, las ferias y el espectáculo. Como ocurre con sus textos, mete todo en un mismo saco. Lo grave para los estudiantes que leen este tipo de declaraciones es que lo dice en el 2008, un año después que Ana Paula Cohen, visita la UDP, donde trabaja Machuca, para hablar de su proyecto de MedellÃn y en el curso del cual presentó el proyecto del artista brasilero Mube Betónico, “museumuseuâ€, del que distribuyó numerosos ejemplares entre los asistentes.
Iniciado por Mube Betónico en el año 2000, el proyecto “museumuseu†es una estructura que articula actividades, textos, imágenes, etc., organizadas en cuatro núcleos principales: Historia del Museo (documentos y ficciones), Más allá del Museo (el museo en la ciudad, la ciudad en el museo), El Tiempo del Museo (las exposiciones temporales) y la Palabra en el Museo (museo de palabra y palabra de museo).
Como señalé en el texto al que hago referencia inicial, este proyecto fue invitado a participar en la 27ª Bienal de Sao Paulo. El desafÃo fue de marca mayor: ¿cómo proponer una presencia fÃsica en el pabellón sin que por ello se restrinja a la presentación didáctica de una estructura cuya complejidad no cabrÃa en un espacio de exposición? Este es el tipo de reflexiones que se nos plantean desde la expansión de las prácticas artÃsticas hacia la escritura y la producción de obra que recurre a la musealidad como materia prima.
Pues bien, le recordaré y, de paso le indicaré a sus estudiantes, que en ese número de “museumuseu†se reproduce, entre otras cuestiones claves, un artÃculo que Ivo Mesquita publicó en el 2001 – 2002 en el número 52 de la Revista USP, de Sao Paulo con el tÃtulo “Bienales Bienales Bienales Bienales Bienales Bienalesâ€. Existe de este texto una versión inglesa revisada por el autor y que fue publicada en “Beyond the box: diverging curatorial practiceâ€, editado por Melanie Townsend, a través del Banff Centre Presse, de Toronto, en el 2003.
Por cierto, transpuse el tÃtulo de Ivo Mesquita y lo utilicé como recurso inicializante del texto, haciendo un guiño literario al rol fundamental que jugó en la 24ª Bienal de Sao Paulo la obra de Oswald de Andrade “Manifiesto Antropófagoâ€, al punto de que una de las secciones más significativas de dicha bienal llevó por tÃtulo “Roteiros Roteiros Roteiros Roteiros Roteiros Roteirosâ€. Resultaba evidente que a diez años de dicho acontecimiento, la re/puesta en circulación santiaguina de ese texto de Ivo Mesquita, adquiere un valor suplementario, dada la perspectiva reflexiva que para las experiencias de musealidad flexible proponÃa en ese mismo momento la 27ª Bienal de Sao Paulo, cuya curadora fue, como todo el mundo sabe, Lisette Lagnado, que ya habÃa estado en Chile, a comienzos del 2006, invitada por el Centro de Documentación del Centro Cultural Palacio La Moneda. Es probable que Machuca no lo recuerde. Fue en el marco del coloquio que organizamos, entre dicho centro y la UNIACC, al regreso del envÃo chileno a la 5ª Bienal del MERCOSUR, y que llevó por tÃtulo “Del monumento al documentoâ€.
Ese fue un acontecimiento de esos que podemos designar con la fórmula ya cursi, como “un punto de no retorno†en las discusiones sobre bienales en Chile. En efecto, ya en ese entonces, bajo la pregunta “¿Una bienal para Chile?†se abordó esta cuestión en unos términos respecto de los que los dichos de Machuca resultan curiosamente regresivos, sobre todo, después que le cupo ejercer de curador del envÃo chileno a la 26ª Bienal de Sao Paulo.
Pues bien: en su texto, Ivo Mesquita se plantea lo siguiente: en tiempos de la cultura como espectáculo, el arte se ha vuelto un espacio central para la cultura globalizada, involucrando a un público y un rango de inversiones financieras sin precedentes en la historia de la humanidad. Ivo Mesquita verifica la existencia de dos tendencias discursivas al respecto. Por un lado, el discurso académico posmodernista para quien la producción de arte es tomada como una ilustración de principios teóricos que existen previamente a la aparición de los trabajos. Por otro lado, el discurso de las polÃticas culturales, que propone el uso de muestras con propósitos de renovación urbana, turismo cultural y otros objetivos pragmáticos. ¿Acaso Machuca no leyó a Mesquita? Éste último plantea, justamente, lo contrario que Machuca, a través de un proyecto de bienal que problematiza la noción de la bienal como espectáculo, con la dificultad suplementaria de hacerlo en el centro mismo del sistema brasilero.
El mismo Mesquita le responde por anticipado a Machuca, al declarar que ninguna de estas tendencias que menciona anteriormente abordan la pregunta de si las bienales están o no definiendo nuevas relaciones sociales/polÃticas/culturales en un mundo globalizado o si están sus curadores colaborando en el mejoramiento del diálogo intercultural, o si solo son agentes sofisticados de capital globalizado que se especializa por tanto en financiar bienales y apoyar muestras en esa perspectiva.
No hay que tener dos dedos de frente para entender que los dichos de Machuca apuntan a restar la legitimidad que ha alcanzado en la escena chilena la Trienal de Chile, a cuya realización quisiera extender la caracterización de feria, sin leer siquiera cuáles son los fundamentos que la animan. Es muy probable que los dichos de Machuca sean nada más que otra cuota de la deuda académica permanente que éste mantiene respecto de habilitadores que no estiman necesario todavÃa exponer por si mismos sus argumentos en contra de una iniciativa que tuvo su “punto de no retornoâ€, en ese coloquio de marzo del 2006, en que el propio Centro de Documentación buscaba afirmar una polÃtica de archivo que ha sido reconocida como una plataforma de enunciación compleja, digna de estar presente en esta 28ª Bienal de Sao Paulo.