Una de las actividades complementarias más importantes de ArteBA fueron las mesas redondas destinadas a abordar las nuevas dimensiones del coleccionismo privado. En términos estrictos, el equipo de producción editorial de la feria definió el objeto de trabajo que estas mesas redondas irÃan a establecer: el coleccionismo. Sin embargo, por el tÃtulo de cada una de las mesas, el sentido de la orientación no mereció dudas: Coleccionismo Latinoamericano en Instituciones Internacionales, Coleccionismo Privado y Compromiso Público, Desde el Coleccionismo a la Dinamización Cultural, La Construcción del Arte Latinoamericano en Colecciones Internacionales.
En el marco previamente señalado, la presencia de un grupo de coleccionistas chilenos a través del programa del Centro de Estudios Universitarios (UNIACC) adquirÃa un valor estratégico. Se trata, en efecto, de abrir en nuestro paÃs una discusión sobre las perspectivas para el coleccionismo, pensando en el análisis que desde el coleccionismo debe ser realizado acerca de las falencias de las polÃticas públicas en cuanto a desarrollo de colecciones.
No existe polÃtica de Estado para el coleccionismo público. En este terreno, le cabe al coleccionismo privado desarrollar algunas acciones en la perspectiva abierta por las mesas redondas de ArteBA. El CEU ha abierto una lÃnea de estudios destinadas a la producción de conocimiento en este terreno. No se trata tan solo de buscar precisiones sobre el comportamiento y consistencia del espacio de galerÃas en nuestro paÃs, sino más que nada, apuntar a determinar aquellas zonas deficitarias.
¿Qué puede ser deficitario en coleccionismo de arte contemporáneo? Esta es una pregunta que remite a las condiciones de acceso a piezas referenciales del arte chileno contemporáneo, que no están disponibles a un público especÃfico. No solo nos referimos a los especialistas nacionales, sino que no hay un lugar en esta escena donde curadores o investigadores extranjeros puedan tener contacto directo con obras emblemáticas de nuestra contemporaneidad. Este puede ser uno de los roles suplementarios o colaterales que puede ejercer un coleccionismo privado conciente de su proyección pública. Porque hay que entender que esta proyección es el producto de una decisión polÃtico cultural que se origina en un gesto privado, en el marco de una defección estatal en la materia. Esa es un de las tantas curiosas paradojas sobre las que descansa la construcción social del conocimiento del arte contemporáneo.
Resulta sintomático el hecho que coleccionistas peruanos de un nuevo tipo tengan participación activa en la conducción del Museo de Arte de Lima. Sus decisiones de coleccionismo y de apoyo al fortalecimiento institucional del museo los convierten en agentes significativos de la inscriptividad del arte peruano contemporáneo. Es decir, han planteado los términos de lo que significa coleccionar desde lo privado, piezas cuya presencia está determinada por una ficción de “interés público†que es la que, en definitiva, define el estado del arte en un paÃs.
En nuestro paÃs, si el Estado carece de plan de desarrollo museal y de coleccionismo público, si el galerismo se ha mostrado frágil a la hora de asegurar una inscripción del arte chileno, si la enseñanza de arte no satisface las actuales necesidades de formación de los artistas, si la práctica de la historia del arte no alcanza a producir la masa crÃtica para cumplir su rol, entonces resulta deseable que un nuevo concepto de coleccionismo colabore en el montaje de una tendencia que pueda redibujar un mapa de nuevas propuestas para “sanear†el funcionamiento del sistema de arte local.